Premio Aníbal Nazoa 2013 por informar y enseñar sobre las Esquinas de Caracas.

martes, 7 de febrero de 2017

Esquina de la Estación


Así le llamaban los lugareños al sitio para abordar el Ferrocarril que les llevaría a la  Guaira, inaugurado  el 25 de julio de 1883. “La historia de esta línea férrea - escribe Eduardo Arcila Farías - se remonta a 1834, el proyecto fue presentado  al gobierno por un comerciante londinense,  de apellido Stevenson, probablemente  hijo, de George  Stephenson,  quien construyó la primera locomotora “La Blücher” llamada así en honor del mariscal prusiano que se destacó en las guerras napoleónicas. La máquina entró en operación en Killingworth, en 1814. Y cuyo apellido pudo haber equivocado al escribir don Manuel Cagigal.  El ingeniero Robert Stephenson estuvo en Venezuela hacia 1827 con Richard Trevithick, constructor de la primera locomotora sobre rieles, ambos estudiaron la posibilidad de abrir una vía férrea que comunicara a Caracas con su puerto litoralense. 

Veinte y siete años después, en 1854, el presidente José Gregorio Monagas decretó la construcción del ferrocarril que uniera a La Guaira con Caracas, Valencia y Puerto Cabello, pero este plan no se materializó. El general José Tadeo Monagas sucedió a su hermano José Gregorio, y se vuelve a pensar en el ferrocarril, en abril de 1856, el Congreso autoriza al Ejecutivo para contratar este medio de transporte, que debía llamarse “Ferrocarril Central”,  por tomarse en cuenta que se desplegara hasta el estado Carabobo. De todo este proyecto,  se construyó un kilómetro en las cercanías de Puerto Cabello.
En 1867, Blas Bruzual, discípulo del matemático Cagigal y quien ejercía el cargo de Ministro de Venezuela en los Estados Unidos, firmó contrato con una empresa norteamericana para ejecutar el proyecto del tren de La Guaira, “los compromisos contraídos en este documento ni siquiera se iniciaron – continúa Arcila -, pues la República entró en un periodo de agitaciones que culminaron  con la llamada Revolución Azul y el derrocamiento del gobierno de Juan Crisóstomo Falcón”.

Por iniciativa del general Antonio Guzmán Blanco, hacia 1873 fueron emprendidos nuevos estudios  para construir, además de la línea, las estaciones  del tren.  Hasta que finalmente en 1881, el gobierno firma  con la compañía londinense James Perry & Co.  Por un monto de doce millones de bolívares, la línea mediría 38 kilómetros de longitud, con 8 túneles, 3 viaductos, además de puentes y alcantarillas.
El historiador y cronista, Luis Enrique González, con su magistral pluma nos relata sobre los días previos a la inauguración del ferrocarril y los acontecimientos que sucedieron: “La pre inauguración se realizó el 27 de junio de 1883, cuando el primer vagón con su columna de humo, el trepidar de sus ruedas de acero sobre los rieles y su agudo silbato, ascendió a la montaña, se presentó a las cuatro y quince del mismo dí­a en la estación de Caño Amarillo. Los periódicos publicaron abundosos detalles del acontecimiento. El 29 de junio fue la entrega oficial e inmediatamente comenzó a funcionar como servicio público”.

Postal de la Estación Caño Amarillo, frente a la Residencia del Presidente Joaquin Crespo 

A las 8 y 10 de la mañana del día 25 de julio del año en curso, partió de la estación de Caracas un tren del ferrocarril,  abordo se encontraba el Presidente Guzmán Blanco, su familia, autoridades gubernamentales, representantes de la compañía operaria, ingenieros de la obra y otras personalidades. Con breves minutos de intervalo salieron dos trenes más trasladando señoras, señoritas y caballeros, asistiendo a la inauguración oficial del ferrocarril con motivo al “Centenario del Nacimiento del Libertador Simón Bolívar”. A su llega a La Guaira dos bandas de música, la del vapor de guerra norteamericano “Tennessee” y la Banda Marcial de la “Sociedad Mutuo Auxilio” reciben al mandatario y sus invitados.  

En 1884 amplían la calle que conduce a la estación “Caño Amarillo”, embaulándose parte de la quebrada del Caroata entre el mirador del Calvario y la Estación.  Luego en 1889, se construyó el túnel ferrocarrilero bajo el Calvario, y los trenes del Gran Ferrocarril de Venezuela, que hasta entonces tenían su estación en Palo Grande, consiguiendo llegar hasta una nueva estación construida frente a la del Ferrocarril de la Guaira.



Para 1914, el ferrocarril Caracas - La Guaira incrementa los beneficios en las exportaciones, y se convierte en excelente medio de transporte con tecnología eléctrica  durante el primer mandato del general Eleazar López Contreras, pero lamentablemente entra en decadencia,  bajando tanto el valor de los pasajes, que no  podía mantenerse su infraestructura y sus gastos de servicio. La razón del debacle de la  obra tan esplendida a nivel de vías de comunicación que le costó tanto dinero al Estado Venezolano se la  debemos a la llegada del automóvil, que fue relegando al tren a sólo pequeños tramos dentro del territorio venezolano, amén de las influencias ejercidas por las corporaciones de automotores transnacionales. 

Viaducto Maiquetia - 1925